Una psicóloga de Harvard dice que esta es la primer cosa que deberías hacer cuando te despiertas.

Las mañanas son difíciles, pero la psicologa de Harvard Amy Cuddy dice que éstas pueden ser mejores si estás consciente de un comportamiento.

Antes de que siquiera coloques un pie en el suelo, estira tu cuerpo lo más ampliamente posible.

Cuddy es la autora de “Presencia: Llevando tu ser más audáz hacia tus mayores desafíos” un libro acerca de las sutiles, pero aún asi, poderosas maneras en las que nuestra postura puede influenciar a nuestros pensamientos y emociones.

Su plática de TED de postura-poderosa — Como el posicionarse como la mujer maravilla puede fortalecer la confianza — es la segunda más vista de todos los tiempos.

El pensamiento tras la investigación de Cuddy es bastante radical.

Típicamente, creemos que nuestro comportamiento sigue a nuestras emociones, como cuando nos paramos altos y orgullosos porque nos sentimos confiados. La investigación de Cuddy sugiere que lo opuesto también es verdad. Nos podemos hacer mas confiados simplemente adoptando una postura poderosa, ó estirándonos en la mañana.

En una plática reciente en el 92Y de Nueva York, Cuddy explicó como esa sabiduría puede extenderse hacia tu rutina diaria. Especifícamente, mencionó la energía mañanera de hacerte enorme al momento de abrir los ojos.

“Obviamente es bidireccional” señala ella. (En otras palabras, la acción podría genuínamente seguir a una buena sensación). “Pero la gente que se levanta así” (en ese momento Cuddy coloca sus brazos en la posicion de “V”) “son súper felíces, casi irritantemente felíces”.

De igual manera, podrías estarle haciendo daño a tus emociones si te despiertas enroscado como gato.

“Si duermes en posición fetal” ella dice, “tenemos un poco de evidencia preliminar de que la gente que se levanta de esa manera, se levanta mucho más estresada”.

Aproximadamente el 40% de las personas duerme en posición fetal, afirma Cuddy. Y eso podría estar haciendolos menos confiados a lo largo de su día. Ahora multiplica aquellas mañanas individuales a través de semanas, meses y años enteros, y de repente una mañana irritante se convierte en mucha miseria innecesaria.

Basados en la investigación de Cuddy, evitar esa sombría realidad podría ser tan fácil como empezar en día con el pie correcto. Incluso si lo tienes que fingir al principio, las posibilidades son de que no tenga que ser falso por mucho tiempo.

 


 

Texto original: Chris Weller

Traducción: Alejandro Cartagena

Los jóvenes prefieren el ocio y las experiencias a la compra de bienes.

Los gustos de consumo de los jóvenes adultos nacidos en el cambio de milenio tienen un impacto en los resultados de las empresas cotizadas en bolsa.

La generación del “milenio”, niños del milenio nacidos entre principios de la década de 1980 y la década del año 2000, modifica la estructura de la economía a medida que sus miembros acceden al poder de la compra. El sitio Bloomberg nota que esta evolución se lee de aquí en adelante en los resultados de las empresas que cotizan en bolsa en los Estados Unidos y Europa: aquellas que proponen experiencias, ocio y viajes sobrepasan a aquellas que venden bienes de consumo.

¿Cuales son los sectores económicos aclamados por estas generaciones? Todos aquellos que ayudan a formar su identidad y a crear recuerdos, según Sarbjit Nahal, del Bank of América, interrogado por el sitio. Esta unión incluye las actividades que vuelven alrededor de los eventos deportivos, festivales, juegos en línea, economía de colaboración, viajes o música en streaming pero también la restauración y los bares.

La evolución desde 2012 el índice Stoxx 600, que sigue el curso de 600 empresas europeas en bolsa, muestra esta mejor realización de las actividades de “ocio y viaje” sobre las de los “bienes de consumo personal o domésticos”.

Comprar felicidad

La posesión de bienes materiales es así pasada al segundo plano para estas generaciones que, según la fórmula consagrada, privilegia el acceso por encima de la propiedad. Esta inversión de las prioridades se hace en detrimento de algunas compras que eran ineludibles para las generaciones anteriores como el automóvil, la televisión o los bolsos de lujo. Las salidas de los millennials son más regulares, como sus viajes, y son menos numerosos que sus padres para poder economizar para comprar un bien inmobiliario.

Jack Huang, un americano que ha fundado la empresa Truly Experiences, proporciona exactamente este tipo de prestaciones a unos clientes de su generación. Confirma que el consumo ha deportado objetos y bienes materiales para llevarse hacia la experiencia: “La gente quiere comprar felicidad”, menciona.


 

Texto original: Slate.fr

Traducción: Alejandro Cartagena

Imagen: TIME

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