Los jóvenes prefieren el ocio y las experiencias a la compra de bienes.

Los gustos de consumo de los jóvenes adultos nacidos en el cambio de milenio tienen un impacto en los resultados de las empresas cotizadas en bolsa.

La generación del “milenio”, niños del milenio nacidos entre principios de la década de 1980 y la década del año 2000, modifica la estructura de la economía a medida que sus miembros acceden al poder de la compra. El sitio Bloomberg nota que esta evolución se lee de aquí en adelante en los resultados de las empresas que cotizan en bolsa en los Estados Unidos y Europa: aquellas que proponen experiencias, ocio y viajes sobrepasan a aquellas que venden bienes de consumo.

¿Cuales son los sectores económicos aclamados por estas generaciones? Todos aquellos que ayudan a formar su identidad y a crear recuerdos, según Sarbjit Nahal, del Bank of América, interrogado por el sitio. Esta unión incluye las actividades que vuelven alrededor de los eventos deportivos, festivales, juegos en línea, economía de colaboración, viajes o música en streaming pero también la restauración y los bares.

La evolución desde 2012 el índice Stoxx 600, que sigue el curso de 600 empresas europeas en bolsa, muestra esta mejor realización de las actividades de “ocio y viaje” sobre las de los “bienes de consumo personal o domésticos”.

Comprar felicidad

La posesión de bienes materiales es así pasada al segundo plano para estas generaciones que, según la fórmula consagrada, privilegia el acceso por encima de la propiedad. Esta inversión de las prioridades se hace en detrimento de algunas compras que eran ineludibles para las generaciones anteriores como el automóvil, la televisión o los bolsos de lujo. Las salidas de los millennials son más regulares, como sus viajes, y son menos numerosos que sus padres para poder economizar para comprar un bien inmobiliario.

Jack Huang, un americano que ha fundado la empresa Truly Experiences, proporciona exactamente este tipo de prestaciones a unos clientes de su generación. Confirma que el consumo ha deportado objetos y bienes materiales para llevarse hacia la experiencia: “La gente quiere comprar felicidad”, menciona.


 

Texto original: Slate.fr

Traducción: Alejandro Cartagena

Imagen: TIME

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